
Eternal ruin es la segunda entrega de la saga Immortal dark de Tigest Girma, publicada por Alfaguara. Los libros son pequeños escaparates a civilizaciones, pues en ellos podemos encontrar una gran diversidad de temas, moralidades, sociedades… Girma es una autora etíope que muestra su cultura (lo nativo impactado por lo occidental de la colonización). De este modo, sus vampiros se rigen por leyes, mitos y supervivencias propias, dando muchísima importancia a la historia, la literatura y el misticismo propios de la región.
Uxlay era un lugar seguro: un oasis en medio del desierto que prometía un pequeño respiro frente al duro contexto que lo rodea. O lo sería, si las normas, las leyes y la cultura del lugar no convirtieran la supervivencia en un juego tan estratégico como peligroso. Ello, junto con la llegada de los nefrasis renegados, hará plenamente consciente a Kinda de las altas probabilidades de perderlo todo: demasiadas personas ansían el poder de la casa Adane. La brutalidad late en la venas de la joven haciéndole desear terminar con sus propias manos con los problemas. Sin embargo, debe pensar antes de actuar, pues necesita dominar la casa, descubrir sus misterios, comprender su herencia. ¿Qué violencia entraña la jerarquía de la universidad? ¿Conseguirá Kidan y Susenyos llegar a un pacto para lograr sus objetivos? Este libro comienza a descubrirnos un mundo mucho más complejo de lo que pensábamos.
Algo que me fascina de esta saga —y en Eternal ruin se nota con más fuerza— es la construcción de todo el sistema social con sus leyes, el de parentesco, el de jerarquía… delimitada, con raíces culturales claras y diferencias entre lo que ocurre dentro de Uxlay y fuera. Además, la trama de la herencia se torna mucho más interesante, en especial, por la fuerza de las emociones de los protagonistas y sus actitudes. La lucha por el poder escala en muchos ámbitos, mostrando que la carrera por conseguirlo tiene una dimensión más grande que la casa Adane y sus huéspedes. Aquí entra en juego el saber. El conocimiento es la clave en todos estos libros, pues se muestra cómo actúa y modifica los diversos ámbitos que ocupa moviendo un hilo diferente en cada contexto para alimentar ambiciones, anhelos, engaños.
Eternal ruin se trata de una novela con una buena concepción narrativa: se desarrollan diferentes tramas sin olvidarse de detalles relevantes, busca que el lector esté atento a lo que ocurre y garantiza una novela juvenil con un romance que quema y destruye. Además, los personajes continúan siendo vibrantes, con personalidades marcadas y un papel propio en la historia. Tigest Girma presenta una saga completa, ágil, emocionante que puede obsesionarte por los diferentes temas y ambientaciones que aparecen. La considero una de las mejores novelas de vampiros actuales de su género. Es un placer que, entre tanta hegemonía en el gusto literario occidental, se cuelen algunas historias con un bagaje un poquito más diferente. Pues se trata de representación africana (etíope en este caso) creada por una autora racializada del continente. Algo más que necesario.
