
Bajo el ojo del gran pájaro es la novela de Hiromi Kawakami, publicada por Alfaguara. Ante el contexto sociopolítico actual, se suele afirmar, de manera popular, que vivimos en una distopía, lo que ocurre es de ciencia ficción o la realidad supera la ficción. Sin embargo, la Literatura usa para construir mundos imaginarios esos contextos sociopolíticos y culturales. También para indagar en el devenir humano, en las propias reglas imperantes impuestas desde arriba.
Kawakami presenta una novela de ciencia ficción que narra el desarrollo de una nueva humanidad caracterizada por el control y aislamiento de pequeñas comunidades humanas. Una Madre será el eje del mundo que cuida, mediante figuras análogas, a toda la civilización remodelada. Unos vigilantes toman nota de qué ocurre, como antropólogos ansiosos de comprender el mundo y custodiar los datos necesarios para el buen funcionamiento social. Los pueblos y ciudades van creciendo entre copias de personas, finalidades reproductivas y mutaciones que cambian jerarquías. Para contemplar este nacimiento y crecimiento, Bajo el ojo del gran pájaro se compone como un relato único fragmentado en historias con nombres propios a lo largo del tiempo decrépito.
Hiromi Kawakami plantea, con su sensibilidad para los detalles, para las relaciones interpersonales, para el pasado, un futuro especulativo que gira en torno a grandes problemáticas que nos acucian. Bajo el ojo del gran pájaro parte de la siguiente premisa: el ser humano ha configurado diversos tipos de sociedades a raíz de las decisiones que tomamos (o toman), y estas nos guían hacia un lugar concreto o hacia cientos de posibilidades. Los personajes hablarán de una existencia preprogramada e ignorante de una verdad velada en ideales que se hacen eco, por ejemplo, del sintoísmo y de lo occidental. Partiendo de estas ideas, la autora consigue armar un mosaico narrativo compuesto por los retos a los cuales nos enfrentamos actualmente como civilización.
Bajo el ojo del gran pájaro es una lectura curiosa por varios motivos. El primero, por el género, pues no es el más cultivado por Kawakami. Resulta interesantísimo leer sobre temas que ya ha tratado como la pertenencia, la maternidad, la naturaleza que nos rodea en un futuro imaginado que guarda una crítica a la manera de relacionarnos, de comprender el mundo de la manera más normativa e imperante. El segundo, por cómo introduce las historias, pues juega con las estructuras, con los tipos de relatos, con los recursos literarios. Texto y subtexto componen un tejido cálido, inquietante, emocionante.
